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En el corazón de Palermo Viejo, barrio al que Borges amó inmortalizándolo en sus obras, nace a fines del siglo XIX, el Convento San Vicente Ferrer, en tierras donadas para ese destino por una dama francesa a la Venerable Orden Tercera de la Iglesia de Santo Domingo.
Un siglo después, el histórico convento es rescatado del olvido y nace como el primer Hotel con Encanto de la Argentina.
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